Entrenamiento

Análisis con FORMA: así preparamos a un atleta para un ultra de 100 millas

preparando un ultra de 100 millas | Eficiencia aeróbica, Lap Efficiency y control de carga. Analizamos sus rodajes suaves con el pulso como techo, comparamos su sesión fuerte con la de hace tres meses usando el Lap Efficiency (la eficiencia aeróbica lap a lap) y vemos cómo controlar el TRIMP para meter la carga que un ultra exige sin caer en el sobreentrenamiento. Todo con datos, no con sensaciones.

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Luis del Águila

Ph.D.

|4 de julio de 2026|5 min de lectura
Análisis con FORMA: así preparamos a un atleta para un ultra de 100 millas

Análisis con FORMA: así preparamos a un atleta para un ultra de 100 millas

La mejor forma de entender qué hace FORMA no es una lista de métricas. Es ver cómo se usan de verdad. Así que vamos a abrir el análisis de una de nuestras revisiones reales: la preparación de uno de nuestros atletas hacia un ultra de 100 millas (unos 160 km) en montaña, con la carrera a comienzos de octubre y tres meses por delante.

Sentémonos delante de FORMA y miremos lo mismo que miramos nosotros.

La semana: dónde está la carga

Lo primero es la estructura. En una semana tipo el atleta tiene tres rodajes suaves, dos sesiones de fuerza y una sola sesión fuerte, el sábado. Un único día de intensidad de verdad a la semana. Todo lo demás está para asimilar ese entreno fuerte y sostener el volumen.

Parece poco, pero en un ultra el volumen manda, y ese volumen deja una huella enorme en la carga interna. Eso lo veremos con el TRIMP más abajo.

Los rodajes: el pulso como techo

Abrimos uno de los rodajes suaves. La referencia de este atleta son 130 pulsaciones, y esa referencia no cambie corra en asfalto o en montaña. En los rodajes, 130 es un techo, no una diana: todo lo que suba de ahí ya nos dice que se ha salido de la zona 1 y está probablemente en zona 2.

FORMA nos muestra un cardiac drift prácticamente inexistente: unas nueve pulsaciones a lo largo del entreno, con el pulso medio clavado en la referencia. Traducción: control total. El atleta está corriendo de verdad en la zona que toca, sin convertir un rodaje suave en un entreno de intensidad encubierto.

La sesión fuerte: comparar hoy con hace tres meses

Aquí está lo bueno. Cogemos la sesión clave del sábado —series de unos treinta minutos— y, con FORMA, la ponemos al lado del mismo protocolo que el atleta hizo tres meses antes, en marzo. Mismos laps, emparejados. Y dejamos que los datos hablen.

El pulso de la versión reciente está entre dos y seis pulsaciones por debajo durante todo el entreno. Parecen pocas, pero dos o tres pulsaciones ya marcan una diferencia enorme.

El Lap Efficiency —la eficiencia aeróbica medida lap a lap— nos marca directamente una mejora: cada tramo va más rápido a menos pulsaciones. Y no es solo el pulso: a menos pulsaciones, el atleta recorre más distancia en el mismo tiempo.

Menos pulso, más distancia. Ese es el retrato de un motor que ha mejorado. Y lo mejor es que las sensaciones acompañan: el atleta describe una "velocidad crucero", sin ahogo, sin pelear por sostener el esfuerzo. Cuando el dato de FORMA y la sensación apuntan a lo mismo, la lectura es indiscutible.

Repetimos el ejercicio con otra sesión distinta —unas series más cortas e intensas— y el patrón se confirma: pulso más bajo a igual trabajo, mejor eficiencia aeróbica. No es una casualidad de un día. Es una tendencia.

El entreno largo y el TRIMP: carga alta, pero controlada

Miramos el fondo largo de la semana, de cuatro a cinco horas. De nuevo, pulso tranquilo alrededor de la referencia de 130. Un entreno duro por duración y desnivel, pero suave de intensidad. Exactamente lo que un ultra necesita.

Y entonces vamos al TRIMP, la carga interna. Este atleta está en un TRIMP semanal en torno a las 1.200-1.300 unidades. Es una carga alta —muy alta— y lo es precisamente por el volumen: aunque solo haya un día de intensidad, tantas horas acumuladas disparan la carga. La clave que nos muestra FORMA semana tras semana es que la va asimilando. Carga elevada, sí, pero con mucha continuidad y bajo control.

Porque el límite existe. La fatiga crónica no se recupera en dos o tres semanas; puede llevar meses. Por eso vigilamos las señales: primero, un pulso que se dispara haciendo cosas suaves; y más adelante, y más grave, que por mucho que lo intentes ya no seas capaz de subir el pulso porque estás demasiado fatigado. Controlar el TRIMP es lo que nos permite meter todo lo que un ultra exige sin cruzar esa línea.

De los datos al plan de las próximas semanas

El análisis no termina en la pantalla: termina en una decisión. Con estos datos sobre la mesa —intensidad que se asimila muy bien, eficiencia aeróbica en clara mejora— la lectura es clara: es momento de meter fondo largo.

Así que el plan para las próximas semanas sale directamente de aquí: alternar una semana de entrenos largos con otra de intensidad. La primera, un bloque de fondo con cinco horas el sábado y cuatro el domingo. La siguiente, de nuevo intensidad. Y vuelta a empezar. Todo cargado en FORMA para que el atleta lo tenga sincronizado y solo tenga que salir a correr.

Lo que este caso enseña sobre FORMA

Fíjate en lo que hemos hecho. No hemos mirado el ritmo ni una sola vez como referencia —en montaña sería inútil—. Hemos leído la carga interna: pulso de referencia, cardiac drift, Lap Efficiency, eficiencia aeróbica y TRIMP, cruzados entre sí y comparados con hace tres meses.

Eso es FORMA: no un generador de planes que te suelta una tabla, sino una herramienta de análisis que convierte cada entreno en información para tomar la siguiente decisión con criterio. El plan lo pone el entrenador, individualizado. FORMA es lo que te deja ver, con datos, que el motor está mejorando… y seguir mejorándolo sin pasarte, hasta la línea de salida.


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